martes, 26 de noviembre de 2013

Es un montón de maraña, que enreda a toda la que pasa, que se impone y no deja progresar. él es enredadera en los mares, no se alimenta de más. ¿Qué pasa que aún no puede volar? Si quiere volar, pero volar junto a ti, que volabas libre pero que junto a él se te agrandaron las ilusiones pero arrancaron tus perfectas alas, terminaste hundida en el oscuro mar.

Él es tempestad, el veneno que va de isla en isla sin parar, fingiendo ser un simple turista pero realmente todo está planeado para penetrar en los tesoros vírgenes que se ocultan allí. Así poco a poco lo consigo, lo tomo y huyo de allí. El problema al huir es intentarlo en un bote viejo, inestable y sin remo.

Soy el capitán de un viejo bote que hoy está hundido, al otro extremo de donde quería estar. Aprendí a amar al mar pues al mirar reflejo me hundo en la inmensidad del cielo que nunca pude alcanzar, al que a veces siento que puedo tocar pero que al final, sé no vendrá hasta cuando la gran trompeta suene a lo alto y el cielo caiga junto a mi.

Ya no puedo volar, las alas mojadas están y en la humedad,  es imposible que sequen ya.
Dame luz, dame calor.

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