No te alcanza la luz de luna para caminar sin perderte en el bosque, no puedes con tanta locura, ni mucho menos con la desmesura. Necesitas sentirte tan segura para dar el siguiente paso que te demoras en recorrer el paso de calle a calle en toda una vida. Tal vez los pasos que has dado sean más acertados, si es que hay algo acertado en la vida. Pero de qué se trata el camino si no es de caer en un barranco, limpiarse y volver a subir, qué sería del progreso sin errar.
No puedes caminar sobre la cuerda floja y soportar la espera para ver que se encontrará al final, te desesperan las ganas de ver hacia bajo y que sin suerte te encuentres con el abismo profundo de tu mayor miedo, el errar. Tú no le diste valor a mis demonios, los veías como un obstáculo, algo a lo que había que arreglar, sin saber a fin, que son parte fundamental de lo que nos unió.