Paso a paso cada sol, cada luna, me acercan más a lo que tanto odié, uno más, conformidad, "felicidad". Pero algo se mueve debajo de la cama, y no me deja descansar, tristeza, realidad, Bardos, cuentos de hermanos muertos, noches en vela, mujeres folladas en un mismo cuarto, éxtasis real, desorden, ventanas ciegas, días oscuros ¡Qué días oscuros! Cuánta falta me hacías, en tantos soles y en tantas seguridades.
Una a una, cada día, o el mismo día. Una quiere todo el día, la otra tan solo medio día. Una necesita extasiarse toda la vida, pero la propiedad nunca ha sido solo mía. La otra busca una noche nada más, yo no desespero y qué más da. Samantha y Sara, van y vienen a la par. Tantos dedos mágicos, cobijas sucias, sudor, gemidos sordos, tantos sí, y tanto silencio, tantas lenguas, tantos nombres, tantos apodos, un crucifijo, dos rosarios, una sola lista y un solo ser.
Tanta soledad inquieta, segura y firme como la montaña, pero tan móvil como unos ojos cuando mienten, más días esperando a que por fin, y que no fuera el fin de noches sin dormir, con el olor a café recién preparado, cigarrillo mentolado y sudor entre cobijas. Compañero fiel, Bardo fuerte, brujo poderoso, fidelidad a tu mortal creador, sabía que estabas allí, justo en frente de la puerta.
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